Prólogo
¿Seguro quieres ir a ese mundo? –me preguntó
por milésima vez, respiré profundo conteniendo ira y respondí con un tono
bastante frustrado -¿y tú sigues preguntándomelo verdad? ¿Acaso no te ha
quedado claro ya? Yo quiero ir a ver más allá de reflejos y espejos –Solo quería que de una maldita vez me dijera
como pasar al otro mundo y eso sería todo -¿Y sabes el precio que tienes que
pagar cierto? Porque no es tan fácil como aparenta y supongo que estas al tanto
de todo eso, incluyendo los peligros, porque tú sabes cuantos se han ido y no
han regresado- respondió con los ojos mostrando terror, pánico, un recuerdo que
no es bienvenido, pero ¿Qué podía ser tan malo? -¿Precio? –Pregunté, nadie me
había hablado sobre pagar -Algo así como ¿dinero? O a que te refieres y ¿Qué
puede ser tan peligroso? No hay monstruos ni nada aterrorizante, no se a que le
temes, es solo un laberinto y un espejo -Me estaba empezando a cansar, siempre
había escuchado sobre el maravilloso mundo a través de los espejos y quería
verlo con mis propios ojos, estaba realmente cansado de este mundo, tan obscuro,
se que allá no eran del todo libres pero estoy seguro que mucho más de lo que
somos aquí -¿dinero? – rió amargamente -¿eso es todo para ti? De esto se trata,
tienes solo 1 mes para cumplir el objetivo o sino sufres las consecuencias y
¿crees que el precio esta en dinero? Vamos, los dos sabemos que esto no es nada
fácil, esto no es algo de todos los días, te puedes perder, morirías de hambre
y quien sabes que cosas haya en el camino, en verdad que eres muy ingenuo chico
–Dijo meneando la cabeza de lado a lado pero yo seguía sin entender a lo que se
refería aunque estaba dispuesto a lo que sea con tal de conocer el mundo del
que él nunca regresó, me gustaría saber que fue tan bueno como para
reemplazarnos, con solo pensarlo me hervía la sangre y la intriga y la valentía
corría otra vez por mis venas, tenía suficientes motivos y el coraje para hacerlo,
el miedo no era mi problema, aunque sabía que una minúscula parte de mí no
quería ir, pero no era por miedo, era porque no quería ver algo que me
desagradara, me costaba aceptarlo pero me dolería verlo siendo feliz, desde que
el se fue nada a sido lo mismo, aunque no deba… lo extraño, demasiado para ser
verdad -¿chico? ¿sigues aquí? – Jake me golpeó la cabeza cortando mi hilo de
pensamientos, todavía aturdido por las memorias contesté –Si, solo… estaba
pensando – sonó más a una pregunta pero no me importó, lo miré retóricamente y
eso bastó para que me llevara hasta aquel espejo. Una vez ahí el me miró y negó
sonriente -¿Listo?- preguntó –Más que nunca –sonreí, y entonces supe que ese
era mi destino.